Nakshatra coach

Me llamo Natalia Morano Herrero, estoy casada y soy madre de dos niños preciosos y revoltosos, nací en Valencia un 14 de marzo, aunque tenía que nacer a finales de marzo, como dice mi madre “no te querías perder las fallas” y no me las perdí, porque fui fallera desde mi primer año de vida hasta los 14 años que nos fuimos a vivir a Madrid.

 

En Madrid viví la adolescencia, y fue entonces cuando tuve claro que quería estudiar Psicología, al finalizar la carrera realicé el Master de Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.

Trabajé como técnico de prevención en Cristalería Española, como consultora en Accenture y como Formadora Freelance de Recursos Humanos y Prevención de Riesgos Laborales.

 

Cuando me quedé embarazada decidí reducir el ritmo de trabajo, dedicarme a mí hijo y seguir formándome en mi gran pasión, la educación, así estudié Magisterio. Estuve unos años trabajando en escuelas infantiles, nació mi segundo hijo y un poco después el coaching apareció en mi vida, me formé en Coaching Dialógico en la Universidad Francisco de Vitoria y comencé junto con mi socia y amiga de la universidad Natalia Pastor nuestro proyecto Nakshatra. Coaching y Formación.

 

Feliz por la decisión que había tomado de romper con un trabajo de 9 a 7, me embarqué en la aventura de emprender. Y fue entonces cuando el destino o la causalidad me iban hacer abrir los ojos de una vez por todas. Aunque desde joven había empezado la búsqueda de mi misma, a partir de Mayo de 2013 supe lo que es sufrir, sentirte impotente y desorientada. Mi hijo mayor finalizaba segundo de primaria y empezó a mostrar sus problemas emocionales decidiendo no escribir más. Tercero de primaria fue una pesadilla, lloros al salir del cole, "cámbiame de colegio", "no quiero ir"... Reuniones con el tutor, jefe de estudios, departamento de orientación y noches sin dormir sin saber que más hacer. El comportamiento de mi hijo se hacía más violento, rompía los libros y los cuadernos, pegaba a su hermano, gritaba por todo. Había pasado de ser un niño sensible, cariñoso y alegre a ser agresivo e iracundo.

 

Yo echaba la culpa al colegio, los profesores, compañeros de clase, el sistema educativo... Incluso llegué a culpar a mi hijo, me habían quitado de un plumazo mi vida tranquila y llena de ilusiones. Enfadada, dolida y frustrada me refugié por "casualidad" en el mindfulness, ya no recuerdo como llegó hasta mi, profundicé en el tema leyendo los libros del monje budista Thich Nhat  Hanh, Buda, Jon Kabbat- Zinn, Osho, volví a releer a psicólogos humanistas y comencé a meditar. Y llegó mi transformación personal, volvía a tomar las riendas de mi vida, vi con claridad que tenía que hacer con mi hijo y dejé de echar las culpas a los demás, ya no intentaba cambiar la situación.  Comencé el cambio empezando conmigo, cambié mi actitud hacia el colegio y hacia mi hijo y poco a poco se produjo el cambio a mejor.

 

A nivel laboral también hubo un cambio pues tenía claro mi propósito de vida: ayudar a padres que tienen problemas en la relación con sus hijos.  Actualmente mi propósito toma vida a través de nuestros cursos de Mindfulness para padres y de los procesos de coaching. 

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