Las Rabietas y el don de la oportunidad

¿Por qué cuando más cansada estoy, o cuando tengo prisa, o mil cosas que hacer mi hijo tiene una rabieta?, ¿Por qué tiene rabietas en el supermercado, en el centro comercial o con toda la familia delante? Parece que los niños sepan cuando es el mejor momento para tener una rabieta.

Todavía recuerdo cuando iba a recoger a mi hijo mayor a la guardería, cuando me veía aparecer me sonreía pero rápidamente cambiaba la sonrisa por labios apretados y giraba la cabeza hacia un lado, no me dejaba darle un beso. Así empezaba la relación amor-odio,

- Te quiero pero te odio porque me has dejado aquí y te has ido. Eso me imagino que me hubiera dicho, pero como todavía no sabía hablar... 

A los dos minutos se le pasaba, era lo bueno (cuando tenía un año esa reacción pasaba pronto) y enseguida se te echaba a los brazos y se dejaba besar.

 

Pero van creciendo y un día sin esperarlo pasan de ser tu adorable y dulce niño a convertirse en la niña del exorcista. Gritos, patadas, llanto, ojos desorbitados, mocos, tirado en el suelo revolcándose... todo padre o madre que ha vivido esta situación está preparado para la invasión zombi.

 

Ahora bromeo porque ya tiene 10 años y no tiene rabietas pero si enfados, donde se repiten los gritos y el llanto.  Sí, es así, se pasan de las rabietas a los enfados, cuando tienen 5-6 años también suelen dar alguna patada o te pegan, no gritan tanto en sitios públicos pero dejan claro que están enfadados.

 

Luego llega la adolescencia y la edad adulta. Como adultos también nos enfadamos, y nos enfadamos a menudo, con el jefe, con nuestra pareja, con nuestros hijos... Seguro que en algún momento te ha apetecido tener una pataleta.

 

El problema no es la rabieta del niño, es la reacción que tenemos los padres ante ella, lo que la hace difícil. La rabieta en sí misma no es buena ni mala es una emoción (ira, enfado, rabia) que surge como reacción a una situación vivida por el niño.

 

Las rabietas, los enfados, son emociones difíciles de manejar. ¿Qué tal manejas tus enfados?, ¿eres dueño de tus enfados?

 

Los padres tenemos la misión de ayudar a nuestros hijos a manejar los sentimientos y emociones difíciles. 

 

Los niños pueden sentirse confundidos con la intensidad de sus emociones y no saber qué hacer, se dejan llevar por ellos. Los padres podemos enseñarles a ser conscientes de la intensidad de esas emociones.

 

Volviendo a las preguntas: ¿Por qué cuando más cansada estoy, o cuando tengo prisa, o mil cosas que hacer mi hijo tiene una rabieta?, ¿Por qué tiene rabietas en el supermercado, en el centro comercial o con toda la familia delante?

 

La respuesta tiene mucho con ver que la actitud que tengas en ese momento hacia la rabieta de tu hijo. Tu actitud tiene que ir dirigida a comprender su enfado y querer ayudarle. Esta habilidad  la trabajamos en el taller: Rabietas, las Tuyas y Mías y además contaremos y practicaremos las 3 cualidades imprescindibles que tiene que tener un padre y una madre para manejar sentimientos y emociones difíciles.

  

Os esperamos,

 

Natalia Morano

Psicóloga, Coach