Vacaciones felices sin preocupaciones

¿Por qué cuando estoy relajado y de vacaciones me encuentro mal? ¿o no paro de pensar en temas del trabajo, situaciones vividas o pienso en lo que va a pasar cuando vuelva a la rutina?

 

En este artículo tienes los 5 pasos para disfrutar a tope de tus vacaciones.

Todos tenemos la capacidad de jugar con nuestra mente, volviendo al pasado o imaginando el futuro. Pero esta cualidad a veces nos pasa factura, y cuando menos te lo esperas nos vienen a la cabeza pensamientos que no nos gustan o sensaciones desagradables como miedo, culpa, enojo contigo mismo, tristeza.

 

Estas emociones y pensamientos aparecen y nos fastidian la comida con la familia, el estar tumbado tranquilamente en la playa o el paseo por la montaña. Ese pensamiento o emoción invade todo tu cuerpo y pasa a recibir toda tu  atención.

 

Esa es la clave: reciben tu atención. Al centrarte en ese pensamiento o emoción como no nos gusta, nos rebelamos, ponemos resistencia, no queremos estar así, nos molestamos o nos entristecemos. De forma forma nos retroalimentamos y seguimos dando leña al fuego, por lo que los pensamientos y las emociones continúan.

¿Qué puedo hacer? La solución es la ATENCIÓN, pero consiste en prestarle la atención adecuada, una atención plena y amable. Aquí tienes los 5 pasos a seguir para llevarlo a cabo.

 

- Primero: Observar

Para ser dueños de nuestros pensamientos primero tenemos que conocerlos. Observar nuestros pensamientos sin juicios, simplemente reconocerlos. Puedes apuntarlos en una libreta, los pensamientos están ahí pero tu puedes seguirlos o bien observarlos y dejarlos ir.

 

En el caso de las emociones o sentimientos, los observamos, tomando distancia y le ponemos un nombre: ira, miedo, tristeza, culpa... 

 

- Segundo: Aceptar 

Los pensamientos y las emociones surgen, aparecen por una situación que estamos viviendo o por un recuerdo. Al aceptar e identificarte con esa emoción o pensamiento, lo haces tuyo, es parte de ti, tu eres mucho más que esa emoción o pensamiento. No necesitas apartarlos, cambiarlos o expresarlos de inmediato. Es suficiente con sentirlos y prestarles atención. Una atención amable.

 

- Tercero: Calmar

Ahora vamos a calmar la emoción, a través de una atención plena, abierta sin juzgar. Ponemos nuestra atención en nuestra respiración, sentimos como inspiramos y expiramos, no tienen porque ser respiraciones profundas, simplemente escucha, siente, percibe tu respiración, puedes estar de pie o sentado, no cruces las piernas, ten los pies firmes en el suelo. Te puede ayudar poner tu mano en el pecho, en la tripa para sentir mejor tu respiración. También puedes decirte "al inhalar, sereno el cuerpo y la mente"

 

- Cuarto: Soltar

Dejar de aferrarnos a la emoción, a la preocupación, al pensamiento o sentimiento.  Ahora estás más calmado y dejas de tomarte tan en serio las preocupaciones por lo que estas se van apagando por si mismas.

 

- Quinto: Indagar

Investigar o averiguar cual es la causa o causas de tu molestia, puede ser externo o interno a tu cuerpo. Tu causa del dolor puede provenir de ti mismo, de tus creencias, de tu patrón de comportamiento, de tu forma de ver el mundo. O la causa puede ser exterior, ahí tendrás que decidir si puedes cambiar la situación o si tienes que aceptarla porque no depende de ti.

 

Recuerda: siempre puedes cambiar tu comportamiento o tu actitud respecto a una situación.

 

Prestar atención plena (atención amable sin juicios) a nuestros pensamientos, emociones o sentimientos nos ayuda a no reprimirlos a no luchar contra ellos, simplemente nos permite sentirlos y hacernos conscientes de su existencia. Para ello usamos nuestro cuerpo, nos concentramos en nuestra respiración. Lo que nos permite tomar aliento y no dar una respuesta automática.

 

Te animo a que practiques la atención plena, en cualquier momento, no necesitas mucho tiempo a veces con 1 minuto es suficiente.

 

Feliz Verano sin preocupaciones.

 

Natalia Morano