Docente en el Cole y en Casa



Nuestro trabajo es ser Docente en el centro escolar, pero al llegar a casa nos encontramos inmersos en la educación de nuestros propios hijos y muchas veces caemos en el error de ser padre y maestro a la vez.

Si es esta tu situación, a lo mejor te has planteado alguna vez  estas preguntas:

¿Qué estilo educativo tengo en mi casa?, ¿Es el mismo que en la escuela?, ¿Qué pasa si ayudo a mis hijos a hacer los deberes, estudio con ellos,  les explico la lección, y corrijo sus trabajos?

 

Si esto es lo que hacemos habitualmente con nuestros hijos, entonces estamos cambiando el rol de padre al rol de maestro. Por lo que la pregunta en cuestión es: ¿queremos ser padres o maestros de nuestros hijos?

 

Sí la respuesta es ser padre/madre, entonces lo primero que tenemos que tener en cuenta es, que es un error pretender ser padre y maestro a la vez

 

El papel de los padres es el de ser como "auditores", que revisan si el trabajo está hecho, la ortografía es correcta etc. sin entrar en el contenido, ya que esa parte le corresponde al alumno. Los padres deben acompañar en el aprendizaje de los hijos.

 

Otro error que solemos cometer es querer que nuestros hijos sean genios ese afán de que sepan muchas cosas y cuanto antes mejor provoca una sobreestimulación, tantas extraescolares y exigencia académica al final suelen tener efectos contraproducentes. Como padres tenemos que conocer la capacidad real de nuestros hijos y sus limitaciones y graduar nuestras expectativas.


 

 

Focalizarte solo en los estudios, en su rendimiento escolar. Versar las conversaciones del día a día en los estudios, las notas... que las preocupaciones familiares estén relacionadas con los estudios consiguen que se  monopolice la vida familiar a un sólo ámbito, el académico.

 

 

 

La impaciencia suele ser mala compañera, querer ir demasiado deprisa en los aprendizajes al no considerar la educación como un proceso a largo plazo, nos puedo acarrear desesperación ante los primeros malos resultados o dificultades en los estudios de nuestros hijos, y dejamos de tener en cuenta que las dificultades y los errores son partes inherentes de los aprendizajes.

 

Otro error que cometemos es el hacer de detective privado, cuando rastreamos los deberes, los trabajos, las fechas de los exámenes a través de las redes sociales o preguntando a otros padres o compañeros si nuestros hijos están en el mismo centro escolar. Las frases "ya me he enterado...", "me ha dicho tu nota el profesor de física...", "Ya sé que has entregado tarde el trabajo de..." provoca en nuestros hijos una gran desconfianza y una sensación de estar controlado o vigilado constantemente.


Al final todos nos tenemos que hacer la misma reflexión: ¿Queremos ser padres o docentes de nuestros hijos? 


Natalia Morano