Fluir con el tiempo

 

 Cuando el tiempo forma parte de ti

 

¿Qué es el tiempo? Cuantas definiciones te permiten conocerlo, pero realmente el tiempo se siente, se vive en él.  

Es como cuando estamos en el agua, el tiempo nos permite flotar o hundirnos, ir a contra corriente o fluir con la corriente y estas sensaciones repercuten en tus emociones del día a día.

 

Si vas a contracorriente del tiempo, tus emociones son de angustia, de ansiedad, de prisas, de agotamiento, de no llegar a todo lo que quieres hacer. No me da la vida, puede ser una expresión común.

 

“El que mucho abarca poco aprieta”, es un refrán que conocemos todos y representa muy bien lo que os quiero compartir.

 

Si vas fluyendo con el tiempo, tus emociones son de aceptación, sabes el tiempo que tienes y lo sabes utilizar de la mejor forma posible, sabes lo que hay que hacer, con el tiempo que tienes. Esta sensación te da mucha confianza, seguridad y control.

 

“Cuanto más capaz sea una persona de dirigir consciente su vida, mayor será su tiempo disponible para utilizarlo de un modo constructivo”. Rollo May

 

Si flotas con el tiempo, tu emoción es de paz y serenidad. Es una sensación de mucho equilibrio. Seguramente no todo el mundo se dé ese permiso pero os aseguro que dejarse flotar unos minutos al día a través de la meditación o la reflexión y el diálogo interno permite una claridad y creatividad a nuestro día a día muy enriquecedora. Te invito a disfrutar de esta flotación en algún momento del día

Si te dejas hundir por el tiempo, tu emoción es de tristeza, frustración e impotencia al sentir que el tiempo se va pero no eres capaz de utilizarlo de una forma positiva.Es lo que todos hemos sentido alguna vez y lo llamamos “perder el tiempo”.

 

En estos casos, las preguntas que puedes hacerte son ¿quien dirige mi vida?, ¿Qué quiero hacer con mi vida?, ¿qué puedo ofrecer y no estoy ofreciendo?

 

Lo importante es reflexionar sobre qué estado/emoción es el que predomina en tu vida, todos pasamos por todos estos estados/emociones, pero hay unos más predominantes que otros en la vida de cada uno.

 

La responsabilidad de utilizar el tiempo a tu favor es tuya y aunque la inercia del día a día te llene la agenda de quehaceres, eres tú el que decides qué quieres hacer con tu tiempo. Me refiero al tiempo libre que queda después de cumplir con las obligaciones cotidianas.

Algunas veces es cuestión de re-organización, priorizar tareas, ser puntual, posponer lo que no es urgente, agendar compromisos, etc.

 

Pero la mayoría de las veces es cuestión de saber decir que NO. A nuestra vida llega todo tipo de gente, invitaciones y oportunidades. Eso no significa que debas aceptar todo lo que te llegue indiscriminadamente. Realmente, al decir que no, reservas espacio para las personas, oportunidades e invitaciones adecuadas. Inténtalo y verás los resultados.


Natalia Pastor